miércoles, 14 de octubre de 2009

DIOS, ES ARGENTINO?


Es un tema de profundo análisis la tendencia destructiva que tenemos los argentinos. Es difícil, encontrar un pueblo, una sociedad que frente a la adversidad con tanto énfasis se dañe como ésta. Ejemplos tenemos muchisímos: Malvinas, Alfonsín, Monzon, Bielsa, en fin.
Con la misma facilidad que endiosamos, mitificamos después: destruímos. Como si necesitaramos subir a un pedestal a quienes luego lapidaremos. Este proceso, enfermizo y enfermante es sencillo. Nos fanatizamos en su inicio y, obviamente, en su final que lo marca un fracaso. Finalmente, como gran paradoja lloramos su ausencia.
Sería muy largo desarrollar los casos que reseñamos como ejemplo y que, seguramente, nos facilitaría entender un poco mas este proceso destructivo pero la idea es pensar que haremos hoy con Diego, a quienes mucho llaman D10s.
La gran mayoría de los argentinos que pidieron su designación al frente del cuerpo técnico de la Selección Argentina sabían muy bien sus limitaciones, su poco afecto al trabajo y su incorregible manía de "boquear", acaso ¿no apostaron a la magia? A ese pacto divino entre Diego y el barbudo que frente a la adversidad se activaría y corregiría los desatinos (ejemplo: el gol de Palermo). Hoy, con el hecho consumado mas que nunca tenemos que abandonar esta patología destructiva y alentar, alentar y pensar que lo mejor esta por venir. Si no nos toca ganar saber que Ecuador es muy difícil que gane por 5 goles en Chile y prepararnos positivamente para el repechaje. Si no hay pacto con Diego, si es mentira que Bianchi tenga el celular del barbudo pensemos en la famosa leyenda que, en el fondo, Dios es Argentino. VAMOS ARGENTINA!!!!

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