En esta ciudad gótica el comic exagera el perfil de sus personajes hasta lo bizarro. Tiene un pasquín que selecciona noticias de ayer. El comisionado de policía que debe cuidar la seguridad de los espectáculos deportivos está doblemente procesado y la banda del pingüino y el guasón, en una orgía de estupidez y mediocridad, dice dirigir la Liga.El balbuceante lanzó con cotillón de viejas épocas un torneo. El martes, luego de una discusión de mamados con su gavilla, decidió suspender. Fue un carnaval de una sola jornada. Las caretas y globitos de agua hay que guardarlos hasta después de las pascuas.
Todo el esfuerzo que las instituciones despliegan para poner en marcha la maquinaria para participar de un certamen anual hay que detenerla, justo cuando comenzaba a saborearse, ese gustito adictivo del sábado liguista.
Nadie quiere preguntar lo que no quiere que le contesten. NO HAY UN MANGO. Los clubes debieron pagar el martes. ¿Y los que jugaron de visitante? ¿Con que? Esta Liga de pocos se sostiene sobre la única base de la disponibilidad de sus clubes.
¿Qué pasa cuando los clubes no recaudan o no tienen? Fácil, 'NO HAY LIGA' y así será mientras se sostenga este perverso sistema.
El borracho que oficia de secretario de la Liga y que, en sus intervalos de abstinencia, escribe panfletos para luego someterlos a la Asamblea como «Memorias de la Decadencia» cree haber encontrado el nuevo paradigma de la Liga: el «chamuyo».
Increíble que desde la misma institución estén imponiendo paradigmas como si fueran Buscapina para calmar la resaca, o sea, como en general le pasa al veodo empleado judicial.
Clubes caídos y otros excluidos exponen sus miserias y perversiones. Así solitario el ex aliado Larroude sigue su batalla judicial por volver al redil. Y otros se desayunan de como se manipula el reglamento para favorecer a los amigos.
Nada mas para decir ni para contar.
Señores no hay fútbol este fin de semana y todo por esos malditos romanos que decidieron crucificar al hijo de Dios.
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