Una defección que ya es costumbre, las jornadas de los torneos de la gavilla son quincenales. Eso si, los torneos pueden terminar después de las fiestas o cuando lo dispongan "los amigos" de acuerdo a sus compromisos.Los clubes recaudan haciendo ferias, bingos o kermés, cualquier cosa menos desarrollando una de sus actividades principales: EL FUTBOL que dicho sea de paso no es mas que para pagar los altísimos costos que se imponen desde calle 6.
Es llamativo, también, que después de un escándalo policial el torneo se diluye o suspende con cualquier excusa: la idea es que rápidamente pase el chubasco. Creen que la gente olvida o no le importa. Lo cierto es que desde la llegada del tarupido ya son mas de 5 los escándalos de violencia con repercusión policial y mediática (como prometió el balbuceante). No es poco. El chico que desde Olmos fue a parar al hospital expone la peligrosidad de las jornadas del alternativo distinto.
Ya hemos expuesto que la gavilla pretende la saturación de hechos de violencia para que la gente se acostumbre y lo tome como un mal necesario de la actividad. Y desde el lamentable foro de cachete ya empezaron: "...que Reichembach en cancha de Iris provocaba o cargaba por eso le pasó lo que ya sabemos...que es un soberbio...etc..etc..." y demás yerbas justificantes.
En verdad, lo que pretenden estos energúmenos es legitimar la violencia y dominar desde el miedo. Que la familia se aleje de las canchas de la Liga y vuelvan las hordas polifuncionales de hinchada de cancha, patota de sindicatos y choripaneros de mitines políticos. Que la Liga vuelva, en definitiva a ser una expresión marginal donde la noticia no es lo deportivo sino lo policial.
Señores seguimos sin Liga y en medio de tanta cerrazón cuanto duele su ausencia.
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