martes, 10 de octubre de 2017

LA PELÍCULA DEL REY

Cuando en el 5to. piso vieron ingresar a Carlos Rey muchos recordaron que su mano amiga fue esencial para el lanzamiento al mundo de la empresa y el comercio de un ex directivo del Consejo Federal de la AFA.
Extraña la parábola la de Rey que en aquellos años era escoltado por el árbitro internacional Francisco Lamolina.
Desplazó en la venta de balones de fútbol a la que propiciaba el hijo del fallecido Presidente Ejecutivo, Alvaro Castro.
El asunto en aquellos años era que Rey traía un negocio redondito pero la AFA tenía exclusividad, en el uso de balones para sus torneos con "Adidas".
Que mejor, entonces, que apelar a esa esquizofrenia de que la AFA es una cosa y el Consejo Federal otra.
La AFA de ayer-como la de hoy-es muy afecta a crear categorías inexistentes: directa e indirectamente afiliados, AFA -3° Piso - y Consejo Federal -5° piso-, en fin, en cuestiones de negocios hay que ser creativos
Aquel corto circuito que dejó fuera del negocio a Castro (h) catapultó a un directivo al olimpo de los comerciantes exitosos. Sí, de empleado público en uso de licencia, a comerciante próspero y pujante que vendía balones Penalty-la marca de Rey y Lamolina- a un precio inigualable, siempre y cuando los torneos del Consejo Federal y la mayoría de la Ligas adhirieran "en exclusividad" a la adquisición de balones a un costo sin competencia.
Así pasó y así se inició una carrera comercial exitosa, aún vigente.
Pero Rey volvió y con él, como en los viejos buenos tiempos, contratos anteriores -recientes diríamos- ceden ante la marca y el precio que propone.
Nada nuevo bajo el sol, en especial, cuando de buenos negocios se trata.
Las historia se repite, decía Marx (Carlitos no Groucho) primero como tragedia y después como farsa.

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