sábado, 11 de noviembre de 2017

MAR DE FONDO

La rebarba del "ceresismo", es decir, el conjunto de ex frecuentadores del 5º piso de Viamonte al 1366 en épocas pasadas y que, testimonialmente, integran el elenco que Torbellino aceptó para el Consejo Federal están algo inquietos.
Sometidos a un ninguneo constante se aferran a la denominación de sus cargos los cuales solo mantienen el nombre  mas no la funcionalidad de antes.
Este es un consejo del Si Presidente y el mas rastrero mas veces viaja a la capital pero sus posibilidades de incidir en las decisiones de fondo son nulas.
Se acerca mucho mas al consejo de la década del 60 del siglo pasado cuando 5 o 7 tipos representaban al país y, por cercanía eran designados para suscribir actas de las decisiones que tomaban dos o tres.
En la AFA residual es Chiqui, Torbellino y Retoño quienes manejan a voluntad las cuestiones del interior, el resto diría la filósofa televisiva Moria Casan son solo un decorado.
Ese reducción a escenografía es lo que en el ultimas horas esta runfla ha dejado trascender como malestar a distintos medios: hay molestia porque el ninguneo duele.
El gatopardismo se resume en una frase tan contundente como tautológica: "que todo cambie para que no cambie nada". Eso es lo que se verifica hoy en Viamonte: del Si Julio se pasó al Si chiqui con las distancias siderales existentes en los destinatarios del ditirambo.
De a poco se despabilan los que algo piensan y acentúan su servilismo quienes saben que aún arrastrándose el caracol recorre distancias que, por su ansiedad, el cervatillo no logra siquiera mensurar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario