jueves, 21 de julio de 2022

DECIRES

LA INFORMACIÓN LA LEES ACÁ

Periodismo es un oficio que consiste, básicamente, en contarte lo que no sabes. De allí que noticia es aquello desconocido por la mayoría o que se intuye sin ninguna fuente que respalde esa corazonada. El resto es cotillón. Cuentos pésimamente narrados, historias de tipos que en la Liga, en su mayoría, dieron vergüenza deportiva o, ditirambos para quienes «trucharon» identidades removiendo fotos de las fichas de jugador o directamente de los DNI, libraron cheques sin fondo para pagar en la tesorería de la Liga o crearon amontonamientos lamentables con máscara de Ligas deportivas.

Acá leíste hace muchas semanas que la intervención se prorrogaba y esa noticia, hoy, está respaldada por la realidad.

LA LIGA SOMOS TODES

Fuera de cualquier discusión o debate, la ley de identidad de género establece que la autopercepción define al género y esa indagación del cuerpo no requiere ningún respaldo adicional.

Ahora, cuando de competencias deportivas ─federadas, añadimos─ se trata, por razones de igualdad, son necesarios ciertos estándares para que no se quebrante. De allí que el nivel de testosterona de una jugadora transgénero debe ajustarse a lo que está reglamentado. 

Esta perogrullada debería estar clara de antemano para no incurrir en el uso miserable de especulaciones (protestas fundadas más en el prejuicio que en lo reglado) o bombo mediático llevando estos asuntos a politiquería asquerosa que ningún favor le hace a la causa de las mujeres trans.

El o los laboratorios que midan el nivel de testosterona deben estar designados con anterioridad por dos motivos elementales: 1. Conocer de antemano quien realiza estas mediciones garantizando el acceso ─con el cuidado debido─ a esa información en caso de disputa o querella y 2. Evitar manipulaciones o intervenciones, en general, inoficiosas.

FALLO A LA CARTA

Con un bombo, dos redoblantes y seis tipos en la vereda un fallo disciplinario queda en suspenso. Entonces ésta «justicia a la carta» similar a la de Comodoro Py le quita lustre a las decisiones disciplinarias. A veces, mucha exposición resta. Mucho corrillo y cotilleo hacen que los fallos del tribunal de disciplina se desdibujen. Y eso lamentablemente está pasando.


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